domingo, 20 de febrero de 2011

XTARLINGS REDUX: EL MANICOMIO DE CHESTE

¿Os imagináis entrar en un manicomio abandonado de madrugada
y del que se cuentan extraños sucesos?,
¿os imagináis que éste hubiese sido vuestro plan de ayer?,

ayer... yo estuve alli y esta noche... os lo contaré todo...

  En mayo del 2008, visité uno de los lugares más aterradores en los que he estado. Entonces, apenas se sabía sobre este sitio y los rumores sobre sucesos paranormales apenas se escuchaban. Actualmente, son muchos los que han visitado el lugar y nuevas cosas han sucedido. De todo ello, os hablaré este próximo miércoles noche, mientras tanto, os dejo el post que publiqué el día después de la visita al manicomio de Cheste (Valencia)...
  Si alguien tiene novedades, datos, sucesos sobre este lugar, escribidme a xtarlings@hotmail.com para así preparar un artículo mucho más completo que publicaré dentro de tres días. ¿ Estáis preparados?
  Vuelve el terror a Xtarlings...

  Cheste es una población situada a 25 kms de la capital, especialmente conocida por su circuito de coches y un complejo universitario. No obstante, parece que últimamente se añade un nuevo reclamo para visitar dicha localidad: un manicomio abandonado donde suceden fenomenos paranormales.

Dos fueron los amigos que me propusieron realizar esta aventura, Felipe y Kike. Recuerdo la tarde en la que Felipe me habló del lugar, emocionado cuando un compañero de trabajo le había hablado del ese sitio, diciendo que era un lugar muy grotesco donde habían llegado a registrar extrañas voces de origen desconocido. Kike se sumó pronto a la historia al revelar que es un escéptico hasta que no se demuestre lo contrario. Kike nos comentó que hasta que no vea algo que le haga cambiar de parecer, no se cree del todo que existan los espiritus y que estos habiten lugares así.

Tras conocer el deseo de Kike y Felipe de ir alli, me mostré bastante reticiente a organizar el viaje. Me parecía intrigante, pero también me parecía algo a lo que tenerle mucho respeto. Que sea un lugar abandonado, no nos da permiso a entrar en él, por lo que pensé que podríamos incluso tener problemas. El pasado martes, tomé la decisión de que no ibamos a ir. Kike dijo que no pasaba nada, que lo comprendía, pero se le veía ligeramente decepcionado al truncarse la aventura. Tras hablar con Felipe ese mismo día, me lo planteó más como una divertida experiencia, pese a que incluso no llegáramos a entrar. Finalmente, habiendo hablado con ambos, decidí ir por ellos e intentar sacarle partido a una vivencia cuanto menos peculiar.

  A todo esto, durante la semana, estuve buscando información sobre el lugar. De hecho, les pedí a ellos dos que también se enteraran de al menos en que zona de Cheste se encontraba ubicado el viejo manicomio. No lo hicieron. Yo pude hacerme con unos planos del interior del lugar, que encontré en un foro de paintball (¿planearían alli una partida?, qué siniestro).


  También encontré una página web sobre un grupo de jóvenes amantes de lo paranormal que habían estado también alli y había obtenido varias psicofonias. En dicha página, contaban cómo varios de los presentes comenzaron a sentirse muy mal en el interior del lugar y tuvieron que salirse unos minutos fuera para coger aire. Gracias al trabajo de estos chicos (enlace al final del artículo), se hace constancia de una celda acolchada donde llevaban a los sujetos con peligro de autolesionarse y es donde más sucesos extraños se han presenciado.

El testimonio del amigo de Felipe añadía que las puertas se cerraban y se abrían solas, que fueron incapaces de permanecer mucho tiempo en el interior.

Viernes... 
Al no disponer de un mapa que nos dijese en qué parte de Cheste se encontraba el manicomio, estuvimos mucho tiempo bordeando el lugar. Sabíamos que estaba a la otra parte del circuito, antes de llegar a la población. Así que dejamos atrás la zona industrial y nos adentramos por unos caminos de muy poca iluminación que llevaban a pequeños chalets y unos colegios.
Cerca de los colegios, pensamos haber dado con el sitio. Había un apartado edificio con ventanas muy pequeñas y un aspecto bastante lugubre. La sensación fue común, "hemos dado con el sitio". Sin embargo, había algo que no nos acababa de encajar, ¿tenía lógica que hubiese un manicomio pegado a un colegio de niños? Además, aparecían unas vallas que en principio no sabíamos que hubiesen, tal y como le había comentado el amigo de Felipe y la página web que yo había encontrado sobre aquellos investigadores.

Ante la duda, decidimos acercarnos a un hotel próximo a donde estabamos. Felipe sugirió de entrar y preguntar directamente por el manicomio. Yo les dije que me parecía muy rocambolesco y más con el protocolo que suelen tener los recepcionistas de hoteles. Finalmente, Kike acompañó a Felipe y fueron a preguntar. Más tarde, Kike me comentó que le había entrado la risa porque Felipe, sin ningún tipo de pudor, había preguntado directamente por "el manicomio encantado". La joven que les atendió se asustó al saber que se disponían a ir hacia alli y les advirtió que con esas cosas no se juegan (menudo cliché de película de terror, el típico personaje secundario que advierte del peligro). La joven conocía el sitio porque estudiaba en la universidad de Cheste, por lo que decía que se veía desde allí. Pese a las indicaciones de la chica, seguíamos estando bastante perdidos.

  Para amenizar dos horas de dar vueltas con mi coche, decidí escoger música adecuada para el evento. Escogí temas de Bauhaus, Joy Divison, el siniestro cover de "Sweet Dreams" de Marilyn Manson y otros temas similares.

Uno de los primeros datos curiosos a tener en cuenta de la experiencia fue el modo de dar con el manicomio. Kike se mostró poco creyente de estos temas, ilusionado por que esa noche le hiciera cambiar de parecer, pero con poca disposición a dejar margen a la fé y a la creencia. Cuando íbamos por un camino que anteriormente habíamos descartado por no estar apenas asfaltado, Kike dijo "ahí está". Paré el coche y no se veía nada. Me dijo que fuese un poco más hacia adelante y sí, habíamos encontrado el manicomio.
Más tarde, Kike dijo haberse extrañado de sí mismo, pues supo que habíamos llegado y dijo que era allí antes de que éste fuese visible. Desde el coche, contemplamos el lugar bastante asustados. No había nada de iluminación cercana, por lo que se encontraba en la más completa oscuridad. A unos pocos metros de allí, decidimos aparcar el coche, escondiéndolo entre unos árboles.

Uno de los miedos que tuvimos presentes durante todo el transcurso de la noche fue saber que, al estar abandonado, el lugar solía estar frecuentado por transeúntes y gente de mala reputación. Nos asustaba mucho que alguien estuviese en su interior, alguien hostil. Silenciosamente, nos fuimos aproximando al lugar con una compartida sensación de respeto y temor. A lo lejos, se escuchaba el imparable aullido de unos perros.


Clickea en las imágenes para verlas a tamaño completo


La apariencia del manicomio denota que se encuentra bastante abandonado y frecuentado por transeúntes. Pudimos ver en el exterior, tetra-bricks de vino y demás basura. La estructura del inmueble se encuentra en buenas condiciones pese a que las ventanas están destrozadas y, en algunas partes, el techo también tiene agujeros.
Lentamente, nos fuimos aproximando a las ventanas y fuimos realizando fotos al interior...

El manicomio está compuesto de diferentes pabellones, tal y como ya habíamos podido ver en los planos que encontramos por la red. Uno de los lugares más inquietantes es un aula cuyas paredes están decoradas con dibujos, como si de un aula infantil se tratase. En vista de las rampas de acceso del recinto y lo que pudimos averiguar más adelante, el centro también internaba disminuidos psíquicos y físicos.

Entrar dentro ya del edificio fue uno de los momentos más temerosos, la oscuridad era sólo socorrida con unas linternas y los flashes de las cámaras. Dentro, la aparición de dos murciélagos nos dieron un buen susto. Hubo lugares en concreto en los que se percibía el ambiente "más cargado", transmitía una gran presión, por lo que no en todas las zonas se mostraban igual.

Dentro, encontramos elementos bastante perturbadores, desde el efecto de ver habitaciones más similares a celdas con sus barrotes, unas bañeras enormes, una sala de juegos, el comedor. En un cuarto, había una silla justo en medio, mirando hacia la ventana (segunda fotografía)...

Habían diferentes formas de acceder a la planta primera, habían unas escaleras por las que se podía subir a la misma desde el exterior del edificio. Al subir, comprobamos que parte de dicha planta se había incendiado, probablemente no hace mucho.
La primera planta se accedía a través de un largo pasillo que también tenía una temperatura diferente al resto del edificio, mostrándose un ambiente muy cargado y tenso. Opté por "prescindir" de ver esa área del manicomio. Felipe y Kike, lejos ya de estar asustados, decidieron entrar y hacer fotos. No sé qué fue peor, ya que quedarse sólo a la entrada también daba muy mal rollo.
Kike y Felipe encontraron algo curioso: una mano de plástico semi-pintada de rojo. Es obvio que se trataba de una broma, fingiendo que la pintura fuese sangre. Lo extraño era que el pasillo se comunicaba con la otra entrada donde habíamos entrado, por lo que dicha mano de plástico en la puerta de acceso de antes no estaba.
Foto tomada la primera vez que estuvimos en esa parte, ni rastro de la mano

Al ser estas mis fotos y yo estar a la otra parte en ese momento, no dispongo de fotos de la mano de plástico, pero se las pediré a Kike y las podréis ver. Es una de las cosas que nos dejó algo perplejos. Casualmente, las fotos tomadas con las dos cámaras sobre esa puerta de acceso han salido menos nitidas que el resto de las fotos. En una de las fotos tomadas por Kike, se puede apreciar una especie de neblina que cubre esta puerta.


Otro de los momentos curiosos de la noche fue cuando entramos a una sala donde permanecían expedientes de cuando el manicomio estaba en activo. En el suelo, se podían encontrar dossiers sobre las personas que habían sido internadas allí y sus hojas de seguimiento. Nos llamó la atención leer el caso de una tal Esther, una paciente con frecuentres brotes agresivos que ya había sido hospitalizada en multiples ocasiones.


El gimnasio es la zona donde más se había hablado de este manicomio, precisamente en su parte superior, donde está la celda acolchada que nosotros no llegamos a encontrar. Las salas del recinto acaban siendo como un laberinto y probablemente pasaríamos muy cerca de ella. Se comenta que es donde se han obtenido las psicofonías más nitidas y espeluznantes. También es la misma zona donde el amigo de Felipe presenció cómo las puertas de madera (es la única parte del manicomio que aún conserva sus puertas en buen estado) se cerraban y abrían solas ante sus ojos, con mucha fuerza.
Es la última parte que visitamos sin no antes encontrarnos otra peculiaridad siniestra. En el exterior (nuevamente sin haberla visto antes pese a haber pasado ya por alli), vimos que había pintado el contorno de una persona en el suelo. Inmediatamente, pensamos que se trataba de obra de algún bromista...


... Sin embargo, a pocos metros de allí, había algo que nos desconcertó. Muy cerca de este contorno humano pintado en el suelo, había una banda de la policía de "no pasar", bordeando el perimetro donde se encontraba esto. ¿Se trataba realmente de un asunto policial?, ¿pertenecía la pintada a una muerte real? Fueron muchos los interrogantes que nos produjo encontrar aquello, justo antes de echar un último vistazo al siniestro manicomio que, finalmente con mucha valentía, acabamos explorando.


ESTE MIERCOLES, NUEVOS DATOS, NUEVAS PRUEBAS Y TESTIMONIOS
SOBRE UNO DE LOS LUGARES MÁS ATERRADORES DE ESPAÑA
"EL MANICOMIO DE CHESTE"


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